viernes, junio 13, 2008

MEGADETH EN LIMA – EXPLANADA ESTADIO MONUMENTAL, 11 JUNIO 2008

“¡Más volumen pa’ los pobres!”

Si estuviéramos en los noventas, les juro que hubiera disfrutado plenamente este concierto. Dos razones de peso:

1) No estaría trabajando de lunes a sábado de 7 a.m. a 3 p.m. Por lo tanto no iría cansado al evento, ni preocupado por levantarme temprano al día siguiente. Porque esos dos estados se multiplican por cien (agobiando y desanimando) cada vez que se hace algo en la explanada del Estadio Monumental, es el peor lugar para un concierto de esta magnitud, no hay asfalto, pura tierra, queda recontra lejos del centro de Lima, y después de las 10 p.m. encontrar un taxi o combi se vuelve más difícil que hallar el santo grial.

2) Megadeth estaría con su mejor formación (Friedman, Ellefson), y la voz de Mustaine sería perfectamente gutural, no el remedo que se escuchó el miércoles último.

Digamos que disfruté a medias las casi dos horas de riffs demoledores, machacantes, perfectamente sincronizados y a velocidades superiores a la de un pedo. Y es que MEGADETH como combo instrumental aún funciona y da batalla, los “nuevos” integrantes (Chris Broderick en guitarra y James Lomenzo en el bajo) son virtuosos y se saben toda la enciclopedia de los temas clásicos de la banda. Dave Mustaine a pesar de la parálisis que lo aquejó en uno de sus brazos hace algún tiempo, luce completamente recuperado, y masturba frenética y compulsivamente el mástil como en sus años mozos. Así quedó demostrado desde al arranque con “Sleepwalker” (de su último disco United Abominations), un remozado trash metal que sirvió de intro a la oleada de clásicos como “In My Darkest Hour”, “Hangar 18” , "A Tout le Monde" o la imperecedera “Symphony of Destruction”.

El público se portó a la altura de las circunstancias, era el verdadero bautismo metal (con una banda gigante, trascendente e influyente) del público limeño, así que los miles de congregados se portaron como debía ser: coreando, saltando, pogueando, sacándose la mierda e intentando romper las vallas de seguridad para acceder a mejores ubicaciones. Las melenas revoloteaban como látigos y los gritos en plan karaoke te hacían olvidar por ratos que el pobre Mustaine sudaba la gota gorda con sus cuerdas vocales.

Mi ticket era el más barato. Por mi zona no llegó el nivel respetable de decibeles que los fanáticos reclamaban. El mejor recuerdo que guardo de aquella noche no son las pantallas gigantes que mostraban a Mustaine como un dios del metal, ni las palabras en español que dijo o la sinergia con la gran masa extasiada. Lo que suena hasta ahora en mi mente son las palabras de un anónimo fan que desde lo más lejos del escenario se desgarraba gritando: “¡más volumen pa’ los pobres!”, poniendo la anécdota que faltaba, un genio el tipo.
HENRY FLORES
Megadeth: Symphony of Destruction:

lunes, junio 09, 2008

La grabación más añeja del mundo

Muchos de los que nos consideramos melómanos hasta la muerte, nos gusta coleccionar álbumes o canciones en diversos formatos. Desde el depurado CD hasta los nostálgicos vinilos, pasando por el reducido mp3. La grabación más antigua que poseo es un vinilo (LP) de música clásica del año 1953 del sello RCA.

Por eso, con entusiasmo y curiosidad, celebré el enterarme que unos científicos en abril de este año mostraron al mundo su asombroso descubrimiento: la reproducción audible de la canción folclórica francesa "Au Clair de la Lune", considerada como la grabación de la voz humana más antigua que se tenga conocimiento hasta la fecha. Esta data de 1860, superando por 17 años en antigüedad al “Mary Had a Little Lamb” de Thomas Edison.

fonoautógrafo:


David Giovannoni y Patrick Feaster, dos historiadores norteamericanos, descubrieron una versión de "Au Clair de la Lune", de Pierrot Répondit, grabada con la ayuda de un aparato llamado fonoautógrafo. Este aparato fue inventado por el francés Edouard-Leon Scott de Martinville, quien logró crear imágenes visuales del sonido usando una aguja que se movía con las ondas sonoras y las marcaba en un papel cubierto de hollín. Aunque nunca logró reproducirlas (su motivación era más científica que comercial) tuve la acertada idea de patentarlas en la oficina de patentes francesa.

Diversas grabaciones que realizó Répondit, fueron escaneadas y sometidas a complejas técnicas de lectura óptica en los laboratorios Lawrence Berkley en California. Tanto esfuerzo se vio recompensando cuando pudieron extraer y reproducir unos diez segundos de la añeja canción.

En esta nota les adjunto dicho descubrimiento, que gracias al software Audacity he podido editarla a treinta segundos. Ahora podrán alardear diciendo que han escuchado una grabación de más de ciento cuarenta años.

boomp3.com
HENRY FLORES

sábado, mayo 24, 2008

CAFÉ TACVBA EN VIVO – Parque de la Exposición, Lima (22 de mayo de 2008)

¡QUÉ TAL CHILANGA BANDA!


No todos los días se está en el paraíso, el jueves en la noche lo estuve y no quería regresar. No quería que terminaran las casi ¡3 HORAS! de concierto que ofrecieron los CAFÉ TACVBA, considerada por los críticos (y millones de fans) como la mejor banda iberoamericana y una de las más creativas del mundo.

Terminé con la garganta deshecha por cantar de todo. Cumplí otro sueño que venía arrastrando desde mi adolescencia cuando llegó a mis manos aquel fabuloso disco llamado Re (1994), ¡fueron 14 años de espera! Y vaya que estos tipos se dieron mañana para saldar cualquier deuda con el público limeño (eran 11 años que no tocaban en Lima). Lo mejor de todo es que los cafetas están vigentes, su último álbum Si No (2007) está catalogado como uno de los mejores del año pasado y ayer demostraron que estas nuevas canciones (“Seguir siendo”, “Tengo todo”, “Volver a Comenzar”, “53100”, etc.) son sólidas, monumentales y llenas de referencias a bandas como The Who. Junto a los éxitos de siempre (“Ingrata”, “El Baile y el salón”, “Las Flores”, “No Controles”, etc, etc, etc…) hicieron del Parque de la Exposición un gigantesco karaoke.


Los tacubos y el público limeño hicieron una simbiosis como pocas veces se ha visto en estas tierras. Según el contrato sólo tocarían una hora y media, pero fue tanta la alegría y la entrega de ambas partes que se prolongó a casi tres horas. Y como para que no queden dudas de que toman en cuenta y quieren a su público, después que tocaron todo el set list, cuarenta minutos antes del final, ¡pidieron que la gente escoja los temas! ¡Son de otro planeta estos tipos! Se metieron al bolsillo a todo LIMA, y a cambio les entregamos nuestros corazones.


El show comenzó a las 9:15 pm. Entre la oscuridad Rubén Albarrán se confesó con la estupenda “Seguir siendo“ la cual empalma de manera magistral con “Tengo Todo”, desatando todo el vendaval de fiesta, baile, alegría, histeria y buena música. Todo el concierto fue vibrante, por siempre quedará en nuestras memorias momentos clímax como las coreografías de Rubén, Meme, Joselo y Quique al final de “Déjate Caer” y “El baile y el salón”; o la toma del escenario por parte de una veintena de chicas eufóricas a pedido del cantante para “sentir la energía de todas ustedes” en plena efervescencia de la canción “La Chica Banda”, o la arremetida inesperada del tema “Demolición” de Los Saicos (¡sí, aunque no lo crean!) al final del concierto mientras iban dejando de lado el “Como te extraño”. En lo personal: la sonrisa que me dio Quique, o la palmada de Rubén en mi mano, o la risa de los Cafetas cuando me vieron junto a mi amigo José rendirles pleitesía (en plan de broma) con los brazos en vaivén.

Gracias a Dios he tenido la oportunidad de asistir a muchos conciertos tanto aquí como en el extranjero. Así que puedo decir amparado en mi buen “background”, que el de los Café Tacvba ha sido uno de los mejores que he visto, gozado, disfrutado, cantado y zapateado en toda mi pinche vida. ¡Qué chido!
HENRY FLORES

Coreografía en "Dejate Caer":


viernes, mayo 23, 2008

ESTADIO NACIONAL - LIMA (20 de mayo de 2008)

WHITESNAKE ENVENENÓ LIMA

Horas antes del show, mis expectativas no eran muchas, sólo tengo un par de discos de Whitesnake (incluyendo su Greatest Hits). Fui más por un asunto de curiosidad. Pero cuando sonaron los primeros riffs de la noche (“Best Years”) caí víctima del mortal veneno de David Coverdale y cía.

La banda, durante dos horas, demostró virtuosismo, potencia y sobre todo carisma. David pese al paso del tiempo aún mantiene buena parte de su privilegiada voz, y sus músicos son unos virtuosos con V mayúscula. Unos guitarristas excelentes (Doug Aldrich y Reb Beach) que demostraron en vivo un montón de técnicas como vibratos, tapping, bendings, etc; ¡Hasta el bajista (Uriah Duffy) tocaba como un “guitar hero”!


Whitesnake no fue mezquino y entregó clásicos como “Still of the Night”, “Is This Love” y “Here I Go again”, equilibrados con canciones de su ultimo álbum Good To Be Bad (2008), como la demoledora “Lay Down Your Love”. Los fans de la banda se dieron por satisfechos, y los demás pasamos de lo expectante a la admiración y rendición total ante la serpiente blanca.


Sin temor a equivocarme este concierto es el mejor de hard rock que he visto en lo que va del año. Luego de aquella bestial noche, el veneno sigue fluyendo en mí y me hace buscar toda la discografía de esta clásica banda británica. ¡A gozarlo!
HENRY FLORES

lunes, mayo 19, 2008

DISCOTECA VOCÉ – LIMA (16 de mayo de 2008)
RAFO RÁEZ Y LOS PARANOIAS EN VIVO

Mientras que muchos limeños sufrían la fría noche otoñal del viernes 16, un grupo privilegiado de 200 personas disfrutaban de un cálido espectáculo ofrecido por el power trío Rafo Ráez y los Paranoias.

El nuevo espectáculo de Rafo combina de manera sobresaliente la música con la imagen. En cada canción ofrecida por los parlantes, cuatro pantallas superiores no se quedaban atrás y proyectaban imágenes relacionadas con el tema. Esta acertada simbiosis tuvo dos momentos muy destacados: la primera, cuando vemos como Issac Newton o Einstein aparecen de forma intermitente mientras hierven los acordes de “Los Planetas” .Y la otra, inolvidable, la sincronización del Nosferatu del expresionismo alemán con las distorsiones de “Los viejos verdes”, sobre todo cuando vemos en primer plano la sombra del horripilante primer vampiro de la historia del cine mostrando sus garras y acercándose a su víctima mientras todos gritan “…¡mamacita!”. Era como ver un video musical pero con ¡música en vivo!. Además los músicos nunca es tuvieron en un segundo plano, Ráez tocó como un “guitar hero”, Cisneros la hacía bien en los coros y Loza quería romper con alevosía los parches de su tarola.

Rafo revisó canciones de varias etapas: desde sus inicios profesionales con “Dr. Merengue” y “Los regalos del viento” hasta su último álbum con Los Paranoias (Chasky Changes (2007)). Otro punto a favor es que se dedicaron a tocar y tocar, no hubo mucho floro, lástima que el concierto apenas duró una hora y veinte, para muchos fue como media hora.
Estaremos atentos a esta nueva propuesta del trío. Esperamos que se repita.

HENRY FLORES

lunes, abril 28, 2008

CLOUD CULT / Feel Good Ghosts

Earthology Records
Apenas ha pasado un año desde el admirable The Meaning of 8 y ya los tenemos de vuelta con un álbum al que podemos calificar, sin exagerar, como una obra maestra original. Su art rock experimental ha llegado a un nivel que raspa y penetra la exclusiva membrana de la genialidad. “No One Said It Would Be Easy” tiene como anfitrión a una guitarra punzante, atrapada en un lazo repetitivo, junto a una elipse de piano que de a pocos van cobijando al bajo, la batería y algunas cuerdas; un bello mastodonte sonoro. Desde el primer surco ya percibimos esa incansable búsqueda de la superación que los ha llevado a ser unos eximios alfareros musicales.
PAUL EDUARDO R.


THE HELIO SEQUENCE /Keep Your Eyes Ahead
Sub Pop
El estilo de este dúo de Oregon es el pop de sintetizadores con guitarras susurrantes. La voz etérea que encaja, como pieza de lego, con sutiles rasgueos de guitarras lo tiene “Keep Your Eyes Ahead”. Pero es en la acústica “Shed Your Love” dónde podemos saber del estado real de la voz -a pesar del tono bajo- de Brandom Summers, y nos sorprende su rápida recuperación (previa a las grabaciones la había perdido a causa de una infección grave). Una oda como “Hallelujah” radiografía lo que los diferencia de sus anteriores trabajos: canciones que mantienen el elemento electrónico, esta vez como condimento y ya no como ingrediente principal. Un disco de sabor intimista y relajado.
HENRY FLORES

domingo, abril 06, 2008

18 de marzo de 2008
BOB DYLAN EN ROSARIO
HUMOR Y VITALIDAD


Quince minutos después de la hora programada (nueve de la noche), las luces del escenario se apagan, la voz del presentador oficial, una vez más, manifiesta el orgullo de la Columbia Records de tener entre sus filas al artista predilecto, y Bob Dylan y su banda se apropian del escenario donde minutos antes una banda de jazz había preparado los ánimos de un público compuesto por gente del lugar y por muchos que llegaron de diversas partes del país. El escenario es similar al que se levantó en Buenos Aires: austero, cortinas oscuras y potentes reflectores. La disposición de la banda es la misma: en el lado izquierdo del escenario (visto desde el público), se ubica Denny Freeman, guitarra líder que, al igual que en Buenos Aires, le dará unos retoques a las nuevas versiones de Dylan embelleciéndolas; Tony Garnier a su lado y mirando a Dylan empieza su labor con el bajo electrónico, combinándolo en ocasiones con el contrabajo, siempre atento a los gestos, actitudes y movimientos de un Dylan que confía en él para que lo apoye certeramente en sus improvisaciones y variaciones; hacia el centro, se ubica el habilísimo George Recile, que contagiado del excelente humor de Dylan le pegó como nunca a los tambores esa noche inolvidable; los sonidos hawaianos que a veces se deslizan suavemente en las nuevas versiones del repertorio dylaniano, se deben al multifacético Donny Herron que se ubica estratégicamente al lado de Recile y Dylan; atrás del cantante, discreto, pero eficaz, Stu Kimball completa, con su guitarra rítmica, el quinteto de acompañantes del hombre de Minnesota, que nos sorprende arrancando con un brioso "Cat’s In The Well", con el que incursiona en el Under the Red Sky, álbum de 1990, período del cual, desde que empezara su tour por el sur de Río Grande, no había interpretado tema alguno.

Esta vez, Dylan, sabio y astuto, se dispara y declara sin cortapisas que “the World’s being slaughtered and it’s such a bloody disgrace”. Desde ya, tenemos el presentimiento que este concierto tendrá sorpresas y variantes sustanciales con respecto al de Buenos de Aires. Vemos a un Dylan, guitarra en mano, dispuesto, una vez más, a entregarse con generosidad a las tres mil quinientas personas que, dicen los observadores, pobló un sector del Hipódromo acondicionado para el show. "Don’t Think Twice, It’s All Right", la rec

onocemos rápidamente por los primeros toques de guitarra. La versión interpretada por Dylan es como un susurro continuo que transita por el campo de la nostalgia. Esta versión, en palabras de nuestro amigo Lobo Zac. “tiene un fondo más country eléctrico, un tiempo un poco más ligero y por su puesto, la voz envejecida de Bob”.Bella, sin duda alguna. En cambio, "I’ll Be Your Baby Tonight" es convertida en un blues bastante ligero con el que Dylan cierra su ‘intro’ con la guitarra. Ya para entonces, Rosario se había rendido a la leyenda.

"Masters of War" y su diatriba contra los políticos y militares que envían impunemente a la gente al matadero es, una vez más, fieramente interpretada tras los teclados. Gran momento del concierto. Y tras la palabra iracunda, una descarga bluesera a todo tren:" Rumblin’ and Tumblin’", que Dylan compusiera tomando como base el arreglo de Muddy Waters. La versión que escuchamos en Rosario de "It’s All Right, Ma (I’m Only Bleeding)" es única.

Volver a escuchar en vivo "Spirit On The Water" fue una gratísima experiencia. La segunda estrofa de esta canción mantenida en el tour americano sonó muy genuina y acorde con ese derroche de buen humor que exhibió Dylan a lo largo del concierto. Y una sorpresa más: "John Brown", con Donnie Herron en la mandolina. Una vez más su virulenta expresión antibélica: el soldado que marchó a la guerra, orgullo de su madre (¿la patria, quizás?) ... y el retorno del hijo desfigurado y mutilado entregando las condecoraciones ganadas…Ovación general y un Dylan satisfecho por los puentes tendidos con el público.


En no pocas ocasiones observamos al viejo Bob sonriente, levantando ligeramente los brazos y de cara al público, pero haciéndolo cuando las luces momentáneamente se apagan tras la conclusión de cada uno de los temas. Bien podríamos considerar que el concierto de Rosario es una suerte de continuación de lo que empezó en Buenos Aires. Allí, en el Vélez, tomó el impulso necesario para llegar a las alturas en "Masters of War", "Workingman’s Blues" y "Just Like a Woman". Aquí en Rosario, está en las alturas desde el arranque, como si la magia de lo vivido en el Vélez hubiera sido el impulso que requería para hacer de su show algo realmente memorable y llegar a esta noche del 18 de marzo con el corazón exultante de entusiasmo y las ganas de responder a tantas muestras de afecto con lo que sabe hacer: su música, su impresionante música. Dylan está inspiradísimo y, quizás, por eso mismo, se le ve feliz, de un excelente humor. No por ello, sin embargo ha renunciado a ese espíritu contestatario del que están impregnadas esas canciones que traídas desde los años sesenta mantienen su vigencia, vía la ironía y la fuerza interpretativa. Así lo entendió el público venido de diferentes partes de Argentina y de América, así lo entendieron los cronistas que al día siguiente, emocionados e inspirados, escribieron notas muy hermosas sobre un concierto único e inolvidable.

Y, una vez más, escuchamos fascinados "Workingman’s Blues #2" y "Highway 61 Revisited" y "When the Deal Goes Down". Ante estas sólidas versiones, cargadas de sentimiento y vitalidad, sólo nos queda gritar a pleno pulmón ¡¡¡God bless you, Bob!!!. Pero, más de una sorpresa nos esperaba a continuación: una logradísima versión de "This Wheel’s On Fire", aquella canción que compusiera en colaboración con Rick Danko, el notable vocalista del entrañable The Band, aquel grupo musical cómplice de Dylan en aquella fascinante aventura musical llamada The Basement Tapes, y esa otra que aborda de manera descarnada la ambigüedad de la relación sentimental, "Most Likely You Go Your Way (and I’ll Go Mine)". Y los rápidos compases iniciales de "Summer Days" nos invitan a compartir el excelente estado de ánimo del cantante que se agita y mueve ante los teclados. Pero también sabemos ya que el próximo tema será la siempre bienvenida "Like a Rolling Stone", que en esta ocasión sí se inicia con el vigoroso baquetazo de George Recile, que da inicio al desborde jubiloso de la multitud que corea los versos de esta canción hermosa en sus diferentes versiones, en sus innumerables arreglos. Dylan con un gesto ligero de despedida se retira junto a su banda del escenario. La ovación es enorme, los gritos de olé, olé olé se multiplican y nadie quiere irse a casa sin tener la ocasión de ver más del viejo Bob.

En esta ocasión Dylan ni siquiera presenta a su banda. No hay palabra alguna dirigida al público, pero a diferencia de lo ocurrido en Buenos Aires, ha habido una mayor cantidad de gestos de agradecimiento a lo largo del concierto, gestos pequeños, detalles minúsculos, pero que nos dan una señal de cómo él también la pasó muy bien esta noche. Y en el encore este buen humor se desbordó al interpretar "Rainy Day Women #12 & 35". Risas cómplices entre Dylan y Garnier, a las que se unían las de Herron y Kimball, mientras Dylan jugaba con la frase “Everybody must get stoned”. Pues sí que Bob estaba exultante y no era para menos. Como escribió un cronista argentino, el concierto de esta noche no pudo haber sido mejor. Y Dylan fue muy consciente de ello. Aún lo recordamos, ya al final del show, parado en medio de su banda, mirando a la multitud por algunos segundos, como sorprendido, quizás, de esa rendida demostración de cariño y admiración que se expresaba con gritos, olés, vivas, aplausos y brazos en alto. Pero antes de esa imagen final, inolvidable y emotiva, Dylan remató su soberbio recital con el clásico "All Along The Watchtower", cuyos broncos sonidos, días después en Buenos Aires, volvían obsesivos en nuestro recuerdo, como aquellos misteriosos jinetes de los versos últimos de la canción, cuyas figuras las evocamos recortadas en el horizonte, mientras afuera el temporal empezaba a aullar.
TEXTO: ROGELIO LLANOS / FOTOS: LOBO ZAC

miércoles, marzo 26, 2008

Estadio Vélez Sarsfiel, 15 marzo de 2008

BOB DYLAN EN BUENOS AIRES

Las nueve y treinta y cinco de la noche. Se apagan las luces, sonido de fanfarrias, una voz que presenta al artista exclusivo de Columbia Records y Bob Dylan y su gente ya están con sus instrumentos listos para el concierto. La aclamación general es acallada por el estruendo de las guitarras. Hoy será un gran día, qué duda cabe. El comienzo de "Rainy Day Women #12 y 35" no tiene ya esos aires circenses de la versión original del Blonde on Blonde. No, ahora, con un Dylan armado de su Fender Stratocaster tiene un sonido particularmente duro y enérgico que nos hace levantarnos de nuestros asientos y corear “Everybody must get stoned”. Tras ese comienzo demoledor, el "Lay, Lady, Lay" del Nashville Skyline, devenido en un rock furioso, emotivo. El último tema en el que veremos a Dylan esgrimir su guitarra espoleado por las imágenes agridulces de una canción que se refugia en el paisaje campestre, en el día soleado, en las aguas turbulentas que fluyen como la vida misma.

Ahora Dylan está tras los teclados. Y desde allí, en "Masters of War" habla más que canta, advierte y maldice. Las guitarras subrayan cada verso de este tema que hoy, con su voz gruesa y rasposa, suena más inquietante, más amenazante. Una melodía sustentada en los teclados y con un aire pasatista que remarcan con acierto las guitarras. Dylan, viejo bribón, no duda en revelar ciertos arrestos juveniles cuando expresa: "If I can´t have you / I’ll throw my love into de deep blue sea” en la bellísima "Spirit on the Water". Luego, una mirada rápida al Oscar que reposa sobre un amplificador y cuya figura es realzada por una pequeña luz proveniente de una lámpara. Es sólo un gesto rápido, pero que nos indica que "Things Have Changed" está en camino. Unos leves toques de guitarra, unas baquetas que percuten suavemente sobre unos platillos mientras Bob entra en sintonía con la banda, son los preliminares de "Workingman’s Blues #2", en una versión encantadora que le debe tanto a esos acordes emotivos de Denny Freeman como a la vocalización sentidísima de un Dylan que nos remeció.

Y cuando ya sentíamos que el concierto había alcanzado sus picos más altos con "Masters of War" y "Workingman’s Blues", Dylan saca un as debajo de la manga y nos sorprende con una espléndida interpretación de "Just Like a Woman". Una extraña mezcla de pasión, fuerza y lirismo caracteriza esta interpretación, en la que un Dylan inspirado y sorpresivo expresa con brío "She makes love, just…like…a woman", separando las palabras, pronunciándolas con fiereza, y luego, con calidez, casi ternura, "But she breaks just like a little girl". Punto altísimo de este concierto con un Dylan alternando una voz poderosa, áspera., rugiente con otra más melancólica, más evocadora.

Una brevísima pausa para que los músicos se enteren por qué ruta ha escogido transitar el viejo zorro esta noche, y luego el trueno arrollador de una banda roquerísima atacando en toda regla: "Honest with Me" .Y como en las grandes obras clásicas, tras el temporal, la calma, la reflexión: la estupenda "When the Deal Goes Down", del Modern Times. Una bella canción acunada entre dos descargas rockeras, la ya mencionada "Honest with Me" y "Highway 61 Revisited", que nos levanta, nos enciende, nos emociona. Sí, blancos y negros, pobres y ricos, locos y cuerdos, soñadores e ilusos, pordioseros y jugadores, todos coincidimos en la vorágine de la autopista 61.

Luego las nubes se disipan y el tono ligero y relajado del rock’n roll se adueña del lugar con el infaltable "Summer Days", segunda entrada de Dylan en el ámbito del Love & Theft. Todos esperábamos "Like a Rolling Stone". Brazos en alto, voces múltiples, emoción al tope. No es como la versión potentísima que hizo en Sao Paulo, pero escucharla en directo nos cautiva una vez más. “How does it feel", con esa inflexión hacia arriba en “feeeeeel”. Con indiferencia hacia el tempo marcado por la multitud, Dylan hace su propia versión: “to be withoooout a home”. “Like a complete unknoooownnnn”, y la guitarra de Denny Freeman empeñándose en embellecerla aún más. Pues, pareciera que a esta canción cualquier innovación de su creador estaría destinada a hacerla más entrañable, más inolvidable...Y con movimientos y gestos minimalistas de despedida, con las luces aún apagadas, Bob Dylan y su banda se alejan del escenario.

Quienes estuvimos en el Vélez Sarsfield nunca nos imaginamos que Dylan sería particularmente generoso esa noche. A diferencia de lo que hizo en todo Sudamérica, en Buenos Aires, el encore se compuso de tres canciones, cuando todos sólo esperaban dos. Ciertamente, la entrega del público hacia el hombre de Minnesota fue total.

"Stuck Inside of Mobile with the Memphis Blues Again" abrió la última parte del concierto, a estas alturas del concierto, Dylan ya había decidido que todo el encore estaría conformado por sus clásicos de los sesenta. "All Along the Watchtower", siguiendo los lineamientos que trazara Jimi Hendrix, remeció los cimientos del Vélez y, finalmente, un "Blowin’ in the Wind", bronco, irreconocible, lejos, muy lejos de aquella canción de dulce melodía que Dylan creara en los sesenta, cerró una velada para el recuerdo. Sí, mucha emoción en un concierto magistral, bello, repleto de sorpresas, pleno de sentimiento. Extraña contradicción: fascinación por un hermoso recital de canciones inquietantes, la mayoría de ellas. Sí, inquietantes porque nadie podría afirmar cuánto más tendrá que caminar el hombre para encontrar la paz, la alegría, la autenticidad. Las respuestas, en todo caso, aún continúan flotando en el viento. ROGELIO LLANOS

extracto de la magistral interpretación de "Just like a Woman":


jueves, marzo 13, 2008

Never Ending Tour 2008
BOB DYLAN EN SUDAMERICA

Muchos melómanos de esta parte del continente jamás imaginaron que volviera a hacerse realidad el sueño de ver al legendario y vigente Bob Dylan por estos suelos sureños. Por fin el “Never Ending Tour” decidió expandir su ciclópea aura de mito y nostalgia sobre países privilegiados como Brasil, Chile, Argentina y Uruguay. Y muchos de los que vivimos en las tierras marginadas (por culpa de algún empresario despistado o los aún infames impuestos al espectáculo) decidimos juntar maletas, romper alcancías y partir rumbo hacia alguna de esas “tierras prometidas”.

En nuestro caso, veremos al poeta y narrador del rock en tierras gauchas. Buenos Aires y Rosario son las escogidas para presenciar, quizá por última vez, a uno de los más grandes cantautores de la música popular. Se acercan los días y vamos sintiendo como la sangre roquera cargada de historia y pasión fluye nutriendo nuestros sentidos, preparándonos para semejante evento, para observar y sentir al más grande acontecimiento del folk-rock hecho carne.

Sabemos que los años no pasan en vano y Dylan a sus sesenta y seis, no ha podido escapar de la odiosa vejez. Su voz está mermada, sus fuerzas para agarrar la guitarra son limitadas, más su genio y talento se muestran titánicos desde los primeros acordes en el escenario. ¿Cómo podemos estar seguros de eso? Pues seguimos sus conciertos gracias al Youtube o a los bootlegs que se consiguen con asombrosa facilidad en la bendita Internet. Y además su último disco de estudio, el aclamado Modern Times (2006), lo muestra vital y más vigente que nunca.

El 15 de Marzo en Buenos Aires y el 18 en Rosario, dos fechas desde ya históricas en nuestro calendario personal. En nuestro próximo número tendrán las crónicas respectivas de ambas gloriosas noches. ¡Larga vida al tío Bob!

HENRY FLORES
Bob Dylan - "Like a Rolling Stone", Sao Paulo, Brasil(6 marzo 2008):

miércoles, marzo 05, 2008

SOUNDTRACK

The Smiths - "Heaven knows I’m miserable now" (1984)

"I was happy in the haze of a drunken hour But heaven knows I’m miserable now"(Fui felíz en la bruma de una hora ebria pero el cielo sabe lo miserable que soy ahora)



Te sumergías en una dulce espiral de aroma mezclado de humo de cigarrillo con el perfume de tu objeto del deseo como el mejor preludio de la noche, porque esa noche era tu noche, la celebración de tu logro, de pasar a formar parte de la gente que se gana su propio sustento. Bailabas con tu botella, con tu sombra, con tu felicidad, acá cada quien baila con su pañuelo y tu ya conseguiste el tuyo, por eso bailabas como si te sujetaran de un anzuelo invisible, el gancho de tu felicidad, no más reproches, metamorfosis terminada, pasaste del estatuto de gasterópodo babeante e inútil al de célula activa de la sociedad, ente productivo, futuro promisorio. ¡Salud!

"I was looking for a job, and then I found a job And heaven knows I’m miserable now"(Buscaba trabajo y encontré trabajo pero el cielo sabe lo miserable que soy ahora)

Ahora serías una persona útil de ocho a cinco o hasta que haya que terminar el trabajo porque el horario es flexible sí, pero para favorecer la producción, así que no te podrás mover hasta que no sean las cinco o dejen de reproducirse las pilas de formularios sobre tu escritorio. Llegas, marcas tarjeta y empiezas a aplicar códigos a los formularios para hacerle la vida fácil a los de contabilidad, que para eso estás aquí, para ser eslabón de la cadena productiva que a todos nos rodea y de la cual todos formamos parte. Pero por ahora ¡Salud! ¡Salud por los buenos tiempos venideros! Porque en esta empresa nosotros capacitamos al personal para que día a día de lo mejor de si y se proponga aprender algo nuevo siempre. Aprender, por ejemplo, que cien soles son menos atractivos cuando son atraídos por la cuenta de la luz o que el supervisor te sonríe porque va a llevarse un porcentaje de tu cheque. Pero ¡salud, pues, salud! Dice Pacho antes de coger a Jessi y ponerse a bailar tu canción favorita.

"Two lovers entwined pass me by And heaven knows I’m miserable now"(Dos amantes entrelazados pasaron a mi lado Y el cielo sabe lo miserable que soy ahora)

Y ambos se mueven, lindos ellos, ligeros ellos, malditos ellos, porque la noche es joven y rápida y el que no se mueve está en nada. ¿Estás en nada? ¿Entonces por qué no bailas, monse? ¿Entonces por qué no te dejas llevar? ¿Por qué no puedes sonreír como ellos, disfrutar como ellos? Será porque tu designación está en singular y a estas alturas de la noche eso ya se nota, y tendrás que ahogar en alcohol tu soledad de conjunto unitario y seguir arañando el aire cuando quieras abrazar a alguien y conformarte con hacer como que aquí no pasa nada, señores. Baila nomás, piensa en lo que te espera. Probablemente el jale se pueda adquirir a plazos llenando formularios, los de tu trabajo y los del banco, después de comprarte el nuevo televisor, claro.

"In my life Why do I give valuable time To people who don’t care if I live or die ? In my life Why do I smile At people who I’d much rather kick in the eye ?" (En mi vida ¿Por qué doy mi valioso tiempo A gente a la que no le importa si vivo o muero? En mi vida ¿Por qué le sonrío A gente a la que quisiera golpear en el ojo?)


Movimiento de peón de nueve a cinco, de ocho a once o de siete a diez, según las necesidades de la cadena productiva a la que te has engrilletado voluntariamente porque lo importante en esta empresa es el rendimiento, te lo ha dicho la gerente adjunta que tiene como cuatro postgrados con siglas difíciles y es el brazo derecho del presidente del directorio a quien le dice papá cuando están en casa, y que todos los domingos se va a la playa porque aggggg, no soporto a los cholos de la empresa, se creen que una es su igual y se desintoxica de ti y de todos los demás que de todos modos le siguen regalando sonrisas porque hay que considerar que se ha tomado la molestia de hacerles una visita para ver cómo va el rendimiento. Y ni se te ocurra pedir permiso para ir al baño que estamos con la hora.

"What she asked of me at the end of the day Caligula would have blushed Oh, you’ve been in the house too long she said And I (naturally) fled" (Lo que ella me dijo al final del día haría sonrojar a Calígula “Pasas demasiado tiempo en casa” dijo Y yo naturalmente desaparecí)

Esto se llama madurez, esto se llama crecer, ahora eres una persona completa, exhibes con orgullo tu fotocheck de responsable del área de segmentación al boletero que te pide el pasaje y al señor que se abanica con su periódico, y la verdad es que provoca hacer lo mismo pero arruinarías la actitud: superación completa, exudar éxito por cada uno de tus poros aunque el éxito termine dejando esas desagradables manchas en el cuello del saco. Ahora te olvidarás de Pacho y de Jessi y de… ¡Auuu! El martillo en la cabeza te lanza de nuevo al pantano de papel en el que se van a ir un mínimo de tus mejores ocho horas diarias porque para eso son las horas útiles de tu día y no para pasarlos en tu cuarto repitió tu madre hasta cansarse y hasta que te cansaste y dejaste de preguntarte porque todos creen que el autosostenimiento viene adjunto al DNI. Y duele y duele y duele y en tu cabeza suena brum brum brum y tu sigues marcando papeles como si fueran la cabeza de tu mamá y de Pacho y de Jessi bailando tu canción favorita que tenías que haberla bailado tú y no haberte ensopado en ron decidiendo temerariamente que igual ya no podrías dormir porque al día siguiente tendrías que ir a trabajar temprano, maldita sea, temprano y ¡au carajo!, cómo duele la cabeza, debí comprar una pastilla, pero igual sigues sonriendo aunque sólo te vea el papel garabateado que tienes que revisar.

Regina Contreras (www.reinadecapitada.blogspot.com)