lunes, noviembre 02, 2009

LA HORA AZUL (2006)
AUTOR: ALONSO CUETO (PERÚ)

Interesantísima novela. El Dr. Ormache, luego de la muerte de su madre, descubre que su padre, un oficial de la Marina, fue un hombre cruel y sanguinario luchando contra el terrorismo en Huanta (Ayacucho), además, secuestró, ultrajó y amó a una muchacha (Miriam) quien logró escapar milagrosamente de sus garras y la de sus soldados. La búsqueda por encontrar a Miriam y saber más del pasado de su padre es también la búsqueda de sí mismo, ¿qué clase de persona fue aquella figura distante que él llamo “padre”?, ¿de qué manera se refleja en él o son parecidos? Todo un reto existencialista para un exitoso abogado. Hasta ahora lo había tenido todo, sin preocupaciones, y de pronto, descubre la existencia de gente que ha sufrido mucho, sobre todo violencia, muerte y pobreza.

Alonso Cueto nos entrega una novela de trama muy rica, cuyo interés no decae ni por un segundo, con intrigas, cuestionamientos, especulaciones y un final digno de la historia contada. Estamos ante una de las mejores novelas que aborda la violencia terrorista que vivió el Perú en los años ochentas e inicio de la década siguiente. Esta obra deja en evidencia lo poca logradas que fueron “Radio Ciudad Perdida” (Daniel Alarcón) y “Oreja de Perro” (Iván Thays). Todavía hay mucho que aprender de los maestros.
HENRY FLORES

martes, septiembre 15, 2009

EL LIBRO
La iluminación de Katzuo Nakamatzu (2008)
Autor: Augusto Higa Oshiro (Perú)

Katzuo Nakamatzu es un profesor universitario acosado por voces internas. Estas, poco a poco, lo van llevando a la locura, al descenso social, sicológico y corporal. La muerte se muestra atractiva. El suicidio es una buena opción para acabar con tanta degradación, pero no la toma, pues este infierno no solo lo tortura, también es su placer. Su acercamiento a las putas, homosexuales y niños de la calle es para seguir embarrándose más y más, tocar fondo, llegar a lo más bajo de la condición humana, cuando la razón se ha perdido y la locura nos hace semejante a los animales. Este viaje hacia la autodestrucción rinde un fruto inesperado: la iluminación a través de la revelación de la verdadera belleza en el aspecto de un adolescente. Katzuo se postra ante él, rompe en llanto, comprende todo, encuentra lo que no sabía que buscaba: esa belleza pérdida con los años, aquella crispación vital que destroza la apatía que siempre tuvo.

Augusto Higa ha construido una novela breve pero poderosa en su lenguaje, intensa, contemplativa, muy sicológica. Los paisajes limeños son descritos con tal maestría que pareciera que tuvieran sentimientos: paisajes tan tristes, a veces patéticos, como si Lima fuera gris todo el año. Katzuo es un personaje extraño, desconcertante, pero muy, muy entrañable. Un personaje que por su forma de ser, pensar y vivir, se ha ganado un sitio en el podio de los grandes protagonistas de la novela peruana.
HENRY FLORES

jueves, septiembre 03, 2009


PEARL JAM - TEN REISUSSE (2009)

DIEZ VECES DIEZ

Dieciocho años después de ver la luz por primera vez, TEN -la ópera prima de Pearl Jam- vuelve a ser noticia gracias a su reedición conmemorativa en distintos formatos: remaster, remezcla, bonus, vinilo, dvd, cassette, etc.

Decanos de la generación que reinstaló a Seattle en el mundo, Pearl Jam fue el único de los Cuatro Jinetes del Grunge (Pearl Jam - Alice in Chains – Soundgarden – Nirvana) que logró sortear la muerte prematura y el hastío. Es que siempre hubo en ellos un fuerte instinto de supervivencia (“…Hey I, oh, I'm still alive…”) que los apartó de ciertos tópicos del Grunge, un movimiento con marcada tendencia al fatalismo testimonial.

Seattle dio bandas y discos memorables pero el balance indica que fue TEN, con su impulso a la carrera de Pearl Jam, el encargado de evitar que todo quedara sepultado en los noventa. Es cierto que Mudhoney y unos resucitados Alice in Chains todavía dan pelea aunque en buena medida traccionados por la estela trazada por Vedder y su gente.

Mucho se ha dicho acerca del inconformismo de los integrantes de la banda con la performance de la dupla Parashar-Palmer, encargada de la producción y mezcla original. Tan es así que la banda adelantó dos años el vigésimo aniversario del disco para dar a conocer el resultado del ejercicio de remezcla encargado a su gurú musical Brendan O´Brien.
El experimento intenta arrimar el sonido de TEN al del resto de la discografía del grupo, del cual O´Brien ha sido gran responsable. Una tarea tan válida como innecesaria. Menos reverb tanto en el tratamiento de la voz de Vedder como en las guitarras de Gossard y McCready y mayor volumen en el bajo de Ament crean una sensación similar a la de estar escuchando una regrabación del disco en manos de los Pearl Jam circa 2009. Sólo faltó sentar a Cameron frente a los parches para suplir las sesiones de Krusen.

El gusto lo encontramos en los bonus, entre los que hay que destacar la versión de “Broher”, cuya variante instrumental saboreamos en Lost Dogs (2003) y que aquí se potencia con la voz de Eddie. “Just a Girl” portadora de esa tensión tan propia del típico pulso de la banda y una guitarra solista embrujada que recuerda cada surco de su historia. Allí están las míticas colaboraciones para la OST del filme Singles (1992): “Breath And A Scream” -develando qué tan humeantes estaban por entonces las cenizas de Mother Love Bone- y “State Of Love And Trust”, un clásico instantáneo.

Este lanzamiento es una justa celebración y una buena excusa para el afán de los coleccionistas, pero, difícilmente cambie la historia. Por derecho propio y sin necesidad de aditamentos, TEN forma parte del selecto grupo de álbumes seminales del Grunge gracias a una potente fórmula que combina un rock devoto de Hendrix, Led Zeppelin y The Who, con letras que ahondan en los colores más intensos de la paleta de los dramas humanos. El resultado es bueno porque el material no da margen a error alguno, pero que quede claro: TEN hay uno solo y data de 1991.
JORGE CAÑADA

Escuchen la fabulosa remezcla de "Porch":

lunes, agosto 10, 2009

40 AÑOS DEL ABBEY ROAD
EL FIN DEL SUEÑO DORADO
En septiembre de 1969 The Beatles publicaron Abbey Road, su última grabación como cuarteto, o mejor dicho, como suma sinérgica de cuatro geniales individualidades (a estas alturas, ¿alguien cree seriamente que el lugar de Ringo pudo haber sido ocupado por otro baterista?). Se trata de un testamento inalterable que ni siquiera se vio empañado por el triste final que la banda formalizaría medio año más tarde al son de Let it Be (1970), otra obra valiosa pero forzada a nacer a destiempo y condenada al desamor intrínseco, a todo divorcio.

El link con Sgt. Pepper...(1967) es casi inevitable, la sensación de continuidad entre tracks, especialmente en la segunda mitad, los emparenta más por afinidad que por identidad conceptual. Como The Beatles (1966), Abbey Road se parece más a un anticipo del futuro solista que a una reafirmación del concepto de banda. John depura la estirpe de su obra con “Come Together”, arranque contagioso como pocos. Entre efectos de sintetizador moog y el aquelarre de guitarras que precede su abrupto final, "I Want You (She's So Heavy)" es fruto del último encuentro de los cuatro Beatles en mismo estudio. Fue el 20 de agosto de ese año, justo un mes después de la llegada del hombre a la luna y uno antes de que John anticipara a sus compañeros su salida del grupo. “Something” y “Here Comes The Sun” marcan el inicio de una etapa de enorme lucidez creativa para George, ratificada un año más tarde con su disco solista más celebrado: All Things Must Pass (1970). Como siempre, Ringo parece ser el más distendido y el desparpajo de “Octopus’s Garden” lo confirma.

Musicalmente inspirada en la sonata “Claro de luna” de Beethoven, “Because” es una clase magistral de armonía que divide aguas. A partir de allí, en quince minutos construyen un medley plagado de melodías realzadas por su sencillez y donde Paul despliega su talento en dosis justas e inapelables: “You Never Give Me Your Money" y “Golden Slumbers” son dos muestras cabales.
El título, justo homenaje al estudio que los vio crecer como banda, no pudo haber sido más oportuno, Abbey Road exhibe mejor que ninguno de sus discos la enorme potencialidad que la banda (y George Martin!!) podía desarrollar en el estudio de grabación. La emblemática portada los muestra juntos y sin montajes por primera vez desde Rubber Soul, aunque dándose la espalda y en una suerte de marcha que deja atrás y para siempre una historia única e irrepetible. La última línea de “The End” lo dice todo: “...Y al final, el amor que recibes es igual al amor que das”.
JORGE CAÑADA



lunes, julio 27, 2009

NEIL YOUNG
FORK IN THE ROAD

Neil Young ha vuelto a la ruta, y no se trata de una frase hecha. Durante el pasado mes de enero el músico recorrió USA con un Lincoln Continental de 1959 adaptado especialmente para eliminar el consumo de derivados del petróleo. Ese viaje inspiró un puñado de nuevas canciones que junto a otras que ya había estrenado en vivo (“Just Singing a Song”) redondean un compacto set predominantemente eléctrico.

Fork in the Road corría el riesgo de convertirse en un previsible alegato ecologista más, sin embargo, Neil logra captar la atención a fuerza de actitud roquera y sus ya clásicas guitarras distorsionadas. El canadiense habla de renovar los antiguos motores para no dañar más al planeta y del placer de conducir por las largas carreteras americanas, pero el concepto no logra encasillarlo y da cuenta de los temas que siempre lo han obsesionado. Por eso aunque ahora G. W. Bush descanse en su rancho de Texas, le dedica unos versos en la canción “Fork in the Road”: “...este año se olvidaron de saludar a las tropas/ Todos ellos están ahí todavía/en una jodida guerra/ es inútil, ¿de quién fue la idea?...”

El trajinar cansino pero decidido con que abren el camino las guitarras en “When Worlds Collide”, la adicción instantánea que genera “Fuel Line”, la familiaridad con que “Just singing a song” nos transporta a un terreno más clásico y la candidez de “Light a Candle”, son argumentos irrefutables a favor, aún frente a la anemia lírica de la que padecen piezas como “Cough Up The Bucks”. Si la referencia obligada y parámetro absoluto cuando N.Young adopta su faceta eléctrica es Ragged Glory, el disco que en 1990 lo devolvió a su mejor forma luego de los erráticos ochentas y que terminó convirtiéndose en la inesperada antesala del grunge, podría decirse que Fork in the Road no brilla pero tampoco desentona. Lejos de las comparaciones que buscan trazar un paralelo con Reactor (1980), uno de los pocos discos deslucidos en su prolífica carrera, este nuevo trabajo mantiene el listón alto dando digna continuidad a la saga que conforman Living with War (2006) y Chrome Dreams II (2008). Y si alguna duda queda sobre la vigencia del viejo Neil basta con hacerse de la edición que incluye un DVD para conmoverse con su devastadora versión en directo de ”A day in the life”, de The Beatles.

JORGE CAÑADA

miércoles, julio 15, 2009

Libro: CONFESIONES DE TAMARA FIOL
Autor: Miguel Gutiérrez (Perú)

Tamara Fiol es una activa mujer que en su juventud perteneció al Partido Comunista Peruano. Aguerrida, luchadora y muy comprometida con sus ideales, tendrá que renunciar a toda actividad política al verse sometida eróticamente por Raúl Arancibia, hombre sin escrúpulos y aberrante que sabe dominarla con el poder de su falo. La vida de Tamara es presentada a través de varias entrevistas que le hace el periodista Morgan, un corresponsal de guerra fascinado con la leyenda de esta señora inválida.

Miguel Gutiérrez no se conforma con presentarnos a esta mítica dama y sus aventuras, también aprovecha para darnos algunas clases sobre la vida civil y política del Perú de comienzos del siglo XX, y el de los noventas (cuando el país se encontraba en llamas por culpa de los terroristas), aunque a veces abusa demasiado de los términos relacionados con el rollo comunista-socialista-marxista, haciéndola poco asequible para el lector promedio. Si le quitamos a esta novela dicho ropaje ideológico, queda una rica historia de pasión, amor, venganza, remordimientos, indignación e ilusiones rotas.
Henry Flores

viernes, julio 03, 2009

PELO MADUEÑO

NO TE SALVES

Pelo Madueño es uno de los pocos artistas locales que ha sabido pasearse como en su casa por el rock subterráneo (Narcosis), comercial (con Micky González) y en medio (La Liga del sueño). Su primer disco solista, Ciudad Naufragio (2004), lo mostró desde España como un músico aún perseverante y decidido a retomar su carrera, incluyendo una ayudadita de Joaquín Sabina. Cuatro años después y con la misma terquedad y envidiable talento, se hace presente con uno de los mejores discos nacionales de esta década que nos abandona.

Madueño no tendrá una voz que le agrade a todos, pero musicalmente está por encima de muchos artistas latinos. Por ejemplo: “Romántico y Ninfómana” exuda exquisitos arreglos de cuerdas, mientras un teclado palpitante cobija con regocijo a un hervidero de riffs, y “Es hora” tiene un final de guitarra sacado de los mejores momentos de Dire Straits.

No te salves no sólo es rock y pop, también es poesía, Madueño no solo la lee, también la escribe y la musicaliza. En “Luna de Miel” se luce con todo: “Alarma y fraude, oferta para un ritual, ramas para el nido, predecible final…Amor de papel, origami y alquitrán, escóndete, miente otra vez, felicidad”. Estamos ante un álbum poco común en nuestro medio, que sabe combinar lo “que aceptan las radios peruanas” con la fuerte personalidad de su autor. Ojalá no demore mucho el tercer disco.
HENRY FLORES


jueves, junio 25, 2009

MICHAEL JACKSON
(1958-2009)
Hoy falleció el superexitoso y talentosísimo Michael Jackson, el rey del pop para muchos.
Desde este blog le rendimos homenaje a este grande de la música.


miércoles, junio 24, 2009

GHENDT: DE VOYEURISMOS Y MIRADAS OBSCENAS

Escribe: Rogelio Llanos Q.


- I -


Caminando por Corrientes encontré en una librería un libro cuyo título llamó poderosamente mi atención: El Orgasmo y Occidente (1), cuyo autor Robert Muchembled es un doctor en Historia y especialista en Historia Moderna. No voy a comentar el libro o resumirlo como en el pasado hice con La Vida Sexual en la Antigua China (2). Baste por ahora decir que el libro es un amplio y detallado recorrido de quinientos años de historia del placer carnal y a lo largo del cual encontramos de manera alternada períodos de intensa represión con aquellos otros de gran relajamiento de las costumbres sexuales.

Lo que motiva mi deseo de escribir este pequeño texto es el descubrimiento de un nombre y unos cuadros. Se trata de Emanuel Jean Nepomucène de Ghendt (1738-1815), que en pleno siglo XVIII, escandalizó a la sociedad de entonces con sus cuadros cuyos títulos aludían al paso de las horas. Precisamente, el título de la serie se denominó Les Heures du Jour, y cada uno de los cuadros, Le Matin (la Mañana), Le Midi (el Medidodía), Le Soir (La Tarde) y La Nuit (la Noche).
En pleno siglo XVIII, algunos nombres como los de François Boucher (1703-1770), Jean-Antoine Watteau (1684-1721) y Honoré Fragonard (1732-1806), dominaban el escenario europeo en el ámbito de la pintura. Eran los tiempos en los que había una gran atracción por los paisajes bucólicos y por el predominio de “lo lúdico sobre lo serio, lo femenino sobre lo masculino, lo decorativo sobre lo sustancial y lo privado sobre lo público”, según un texto de David T. Gies (Universidad de Virginia) (3). El del siglo XVIII era pues un “mundo de elegancia, intimidad, gracia, juego, sentimiento, encanto” (4). Es decir, un mundo dotado de todos aquellos deliciosos componentes del erotismo, que en palabras de Gies, finalmente llegó a estallar hacia finales del siglo.

Si el siglo XVII había sido el del descubrimiento del cuerpo humano, el siglo XVIII fue el de la auscultación de sus posibilidades sensoriales. “Después de Harvey, Locke, Bacon, Newton y demás, el hombre se contempla dentro de una naturaleza observable” (5). Esta fiesta del descubrimiento, de la revelación, fue un poderoso motor para que muchos artistas volvieran la mirada al cuerpo humano y lo plasmaran en sus escritos, en sus pinturas, en suma, en su arte. Pero esa vocación por la recreación de las formas humanas también llevó a la plasmación en letras e imágenes de aquellas actividades, gestos y acciones íntimas que, por un lado, revelaban ese lado oculto y misterioso que poseen los seres humanos, y por otro, ponían al descubierto la hipocresía y moralismos de ciertas clases sociales o grupos humanos dominantes que, no vacilaron, en su momento con reprimir aquellas manifestaciones que se desviaban de lo entendido o establecido como normalidad. El libro El Orgasmo y Occidente refiere con gran minuciosidad los flujos y reflujos de esas ondas represoras o liberales.

- II -

Los cuadros de Ghendt fueron en su momento motivo de escándalo y, claro está, formaron parte de lo que en esa época empezó a conocerse como pornografía. Hoy en día tales imágenes forman parte, más bien, de galerías y exposiciones. Pero, claro, bajo la mentalidad existente en el XVIII, un cuadro como Le Matin, que muestra a un hombre escondido mirando impunemente y presa del deseo, el reposo de una joven que exhibe no sólo las piernas (que ya hubiera sido bastante para la época) sino sobre todo los muslos en una posición provocadora, la única respuesta pública posible era el rechazo, aún cuando en el ámbito privado el goce y el placer individual fuera una constante.

Mirando con atención el cuadro, la luz incide de manera osada sobre las piernas de la joven que yace entregada de manera confiada al sueño. Las ropas replegadas sobre su cuerpo sugieren los goces experimentados durante la noche, tal como lo permite prever esas sombras que bañan el cuerpo femenino de la cintura hacia arriba. El voyeur, con el rostro adelantado, sugiere un comportamiento salaz, en claro contraste con la actitud de sorpresa de parte del pequeño personaje que está a su lado.
A diferencia de Le Matin, Le Midi es más sutil. El motivo voyeurista continúa presente, pero ahora está fuera de cuadro. El espectador es ahora el voyeurista. Y Ghendt incide en ello acentuando la luz sobre el cuerpo femenino. Sobre todo el cuerpo femenino. El cuadro es excepcional. Tiene la apariencia de una instantánea fotográfica, en la que el voyeur (el autor del cuadro o el espectador) han sorprendido a la joven, justamente en el momento en que alcanza el clímax. Precisa la expresión de la joven, totalmente poseída por el placer, la pierna izquierda levantada, estirada, con el zapato escapando de su pie. La mano izquierda, bajo la ropa, posada sobre su pubis, Ahhh y el delicioso detalle de la mano izquierda en posición de abandono en dirección del libro motivador, del libro pecaminoso. ¿Se imaginan lo que tal imagen provocó en su época? Sí, en aquella época en donde el placer autoerótico femenino era impensable o prohibido y donde la transgresión de las buenas costumbres tenía el sabor de lo subversivo, de lo diabólico.

Le Soir es una continuación de este motivo voyeurista. No sólo el pintor o el espectador gozan con la visión de lo prohibido. También gozan los personajes involucrados en el cuadro. El espejo les permite reflejar sus propias formas. Y su mirada es la de sorpresa y fascinación. El seno desnudo y todo el perfil izquierdo de la joven tienen una gran carga sensual que es intensificada tanto por la luz como por la mirada de la tercera joven vestida cuyo placer es mirar cómo las dos mujeres desnudas van descubriendo en el espejo los tesoros que sus cuerpos encierran.

Resulta interesante observar también cómo las ropas, las cortinas, las sábanas, los cobertores aparecen desarreglados, movidos, desordenados, con lo cual se crea una sensación de inseguridad, de precariedad y de misterio, cuando no de amenaza. Como si se intentara reflejar con ello, las grandes pasiones que corren en el interior de los seres humanos que habitan el cuadro. En medio de ese universo en turbulencia, la imagen de una joven o de unas jóvenes, a medio vestir o desnudas nos transmiten una singular sensación en la que se entremezclan la serenidad y la sensualidad, la paz y el deseo.

Incluso, La Nuit, siendo como es, un cuadro en el que la oscuridad, las nubes en movimiento, los árboles inclinados, la luna semioculta, connotan agitación y pasiones violentas, el efecto final es más bien de una serenidad que nos conmueve y que nos lleva a la contemplación discreta de esa pareja de amantes que se han dado cita en mitad de la noche, y cuya actitud –entrega total la de ella, deseo de posesión de parte de él- apreciamos con mirada cómplice y gozosa.

El erotismo siempre fue subversivo. ¿Qué motivó a Ghendt a enfrentar a los moralistas, cucufatos e hipócritas de su época? En verdad que no lo sé. No he investigado al respecto. Sin embargo, una serie de cuadros como la de Ghendt es una buena muestra de lo que probablemente esta actividad subterránea dio pábulo en la época: escándalo, represión y persecución. Lo que no nos cabe duda es que una obra como ésta, sin ambiciones, claramente rústica e intencionalmente erótica (pornográfica la habríamos llamado en nuestro siglo), contribuyó de manera decisiva a abrir puertas, mentes y consciencias. Lo que no es poco, realmente.
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Notas
(1) Muchembled, Robert – El Orgasmo en Occidente. 1ra ed. Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2008. 432 p. Trad. por J. Almela [original Inglés]
(2) Van Gulik, R. H. – La Vida Sexual en la Antigua China. Madrid, Ediciones Siruela, 2000. 608 p. Trad, por R. Blanco [original Inglés]
(3) Gies, David - Más Sobre el Erotisno Rococó en la Poesía Española. Universidad de Virginia. Texto extraído de Internet.
(4) Ibídem
(5) Ibídem

sábado, junio 20, 2009

KINA MALPARTIDA
¡PERÚ CAMPEÓN!
Nuestra campeona (e hincha de Alianza Lima) Kina Malpartida masacró a la retadora brasileña, Halana do Santos, y retuvo el título mundial de boxeo en la categoría superpluma de la AMB.
Solo 7 rounds bastaron para que nuestra Kina dejara en el limbo a su rival y así ganar su primera pelea en defensa de su título mundial.
¡arriba PERÚ!