jueves, octubre 28, 2010

Y LIMA TUVO SU DÍA VERDE
GREEN DAY EN LIMA – ESTADIO SAN MARCOS, 26.10.2010
Un gran bacanal y mucha generosidad. Son las primeras palabras que se me ocurren para describir el concierto que nos ofreció Green Day. Y es que, lo que  pasó entre el trío californiano y  sus 40 mil fans fue una orgía de punk rock que será recordada por mucho tiempo. Más de treinta canciones en casi tres horas, cinco fans invitados al escenario por Billie Joe, bastantes regalos lanzados al público y una banda incombustible y dadivosa que se dio al máximo, con un gran frontman que supo arengar, cortejar y manejar a su antojo a los miles que padecemos de fiebre punk.

Antes que empiece todo, como a las 7:30 pm, Billie Joe nos tomó por sorpresa al caminar por el escenario como un técnico más. La masa que recién se estaba aglomerando tuvo su primer grito de euforia, nuestro entusiasmo y ansias se triplicaron. Hora y media después reventó el chupo con "Song of the Century" y “21st Century Breakdown". A partir de ahí Green Day  fue como un bombardero (como el perrito del Dookie) y sus canciones se convertían en ataques certeros contra la rutina y la calma, y hacían que miles de cuerpos saltaran, pogeran y gritaran como posesos al compás de sus hits del nuevo milenio como "Holiday", "American Idiot", “Jesus of Suburbia” o "Give me Novacaine", y de noventeras como “Burnout", "She”, “Basket Case” o “Hitchin’ a ride".


Uno de los tantos ‘highlights’ de la noche, se dio cuando Billie propuso una canción no tocada hasta ese momento en la gira sudamericana, apenas sonaron los acordes de “Welcome To Paradise” San Marcos se volvió un manicomio. Por mi zona armé un pequeño pogo que a los tres segundos creció monstruosamente y casi me pasa factura cuando un tipo presa del deliro me hizo volar con un empujón de 100 newtons. Diversión y dolor. Un concierto donde compruebas en carne propia aquella frase popular: “Se sufre, pero también se goza”. Luego, el cantante, muy generoso, le regaló una guitarra a un fan que le ayudó a cantar “Longview”, sin duda el más envidiado de la noche. Yo envidié más a otro muchacho que tocó “Going to Pasalacqua” con la mismísima guitarra con la que se grabó el Dookie, envidia sana porque su emoción la hice mía. 
La banda supo mantenernos en constante ebullición. Creo que Billie Joe Armstrong, Mike Dirnt y Tré Cool se alimentan con maca y kiwicha, ¡porque no mostraban señales de agotamiento!, en cambio nosotros con la lengua afuera, y  bendecíamos a Billie cada vez que nos refrescaba con una gran pistola de agua. Un huracán californiano del que nadie se libró. Y para terminar, la calma acústica con "Christie Road", "Wake Me Up When September Ends" y "Good Riddance (Time Of Your Life)". Fin de la noche verde. Quedé con el cuerpo magullado y la garganta inflamada, pero empachado de aquella felicidad y libertad adolescente que alguna vez tuve, cuando no tenía que trabajar para vivir, solo estudiar y escuchar harta pero harta música, y entre aquellas canciones que sonaban en mi walkman estaban las de este trío. Gracias Green Day por los viejos y nuevos buenos tiempos.
 HENRY FLORES

1 comentario:

piqui dijo...

que gran articulo henry, pero la verdad el concierto ha estado super chevere, felicidades por el articulo.