lunes, enero 25, 2010
miércoles, enero 20, 2010
METALLICA DESTRUYÓ LIMA
En los conciertos, los momentos más memorables se dan cuando se tocan los clásicos. Casi todas las bandas saben darle el gusto a sus fans intercalando o espaciando sus hits con canciones menos conocidas a fin de aumentar la expectativa y generar explosiones de júbilo en su debido momento. Sin embargo, lo que hizo METALLICA, ¡lo que nos hizo!, no solo fue una muestra de gran generosidad, fue un aluvión, un tsunami, un cataclismo: alrededor de las diez y veinte el estadio de San Marcos fue el epicentro de cinco terremotos seguidos. El saldo: harta masa encefálica desparramada por la ametralla de guitarras y batería de “One”, miles de cuerpos magullados, adoloridos y felices de tanto pogo brutal con “Master of Puppets”, “Battery” y “Enter Sandman”, y muchos corazones mortalmente heridos por los conmovedores arpegios de “Nothing Else Matters”. Los cuatro guerreros se retiran orgullosos de la destrucción masiva que han perpetrado y cual súper héroes regresan para rescatarnos con “Am I Evil?”. James pregunta “¿quieren más?”, somos adictos, ¡queremos más!, “una más, se lo merecen. Después de 29 años estamos en Lima. Este es el concierto más largo”, vino “Blackened” y para rematarnos nos inyectaron “Seek And Destroy”, directo a la sien. Luego, se desprenden de sus instrumentos, nos observan felices, nos dicen que “somos de puta madre” (¡gracias Trujillo!), nos regalan púas y baquetas, les decimos que los amamos y las pocas fuerzas que nos quedan son para aplaudirlos y vitorearlos. Se despiden y nosotros emprendemos el retorno a casa, a curarnos las heridas físicas, más no las de la mente y el corazón. Metallica nos ha marcado.
HENRY FLORES
viernes, enero 15, 2010
AYUDEMOS A HAITÍ
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jueves, enero 14, 2010
lunes, diciembre 21, 2009
A no confundirse, a pesar del título los Pearl Jam no retroceden, sólo están tomando impulso. Backspacer es su disco más directo. Aún más directo que Ten (1991), sin que eso signifique mejor ni más auténtico. Pero, además, es su primer lanzamiento independiente y supone la vuelta de Brendran O´Brien como productor, función que no ocupaba desde Yield (1998).
La tendencia iniciada con el epónimo Pearl Jam (2006) en el que retomaron su vena más roquera, se reafirma y toma consistencia en este verdadero Tour de force exudante de energía y espontaneidad. Si el legado de The Who siempre fue una referencia, aquí es más evidente que nunca pero ya no desde la obviedad del riff crispante sino a partir de su resignificación saludable como influencia genuina. Hay un prólogo sin respiros con guitarras que sacan chispas y vértigo vocal hasta que justamente llega “Just Breathe” una probable secuela de Into the Wild, la excursión solista de Vedder para el film de Sean Penn, puro rescate emotivo en forma de canción de fogón. “Amongst The Waves” sirve de puente para una segunda mitad algo menos efusiva aunque tan fértil y elocuente como la primera, donde destaca “Unthought Known” como clásico inmediato, pero cada canción es un punto alto.
JORGE CAÑADA

Si el exitoso Dookie (1994) tuvo su continuación con el Insomniac (1995), pues, no sorprende que los Green Day repitan la fórmula del multiplatino American Idiot (2004) para su esperadísimo octavo álbum. Así que estamos ante otra ópera rock rebosante de punk, power pop y algunas baladitas con piano y guitarras acústicas.
Esta vez, el concepto gravita sobre dos jóvenes enamorados –Christian y Gloria- y la forma en cómo viven su relación (“Last Night on Earth”) en esta primera década del nuevo milenio, no siendo ajenos a externas fuerzas perturbadoras como la religión (“East Jesus Nowhere”), el gobierno (“21 Guns”) o el caos de la ciudad (“Murder city”). Él es descreído y renegado (“21st Century Breakdonwn”: mi nombre es “nadie”, el gran hijo perdido, nacido el 4 de julio en la era de los héroes y los contras, que me dejaron para morir o vivir). Ella tiene fe y es perseverante (“Last of the American Girls”). Al final se darán cuenta que solo necesitan de una “luz” para no perder el rumbo, y un motivo para seguir luchando, llámese viviendo.
Este incombustible trío californiano ha sabido encontrar melodías válidas para este buen álbum. Abundan momentos de gran placer melódico como en las épicas “21 Guns” y “21st century...” o las calmadas “Last Night on Earth” o “Viva la Gloria”, que llaman la atención desde la primera escucha. Aquí, lo que les juega en contra son los laberintos en los que cae esta historia - en algunas canciones no está bien definido el protagonismo de los personajes-, abundan las buenas ideas pero no las conexiones, hay mucho hilo y por momentos el costurero pierde la aguja. Está bien que los Green Day ya sean una banda respetada, pero, cuidado con tomárselo demasiado en serio.HENRY FLORES
sábado, diciembre 05, 2009
lunes, noviembre 02, 2009

Alonso Cueto nos entrega una novela de trama muy rica, cuyo interés no decae ni por un segundo, con intrigas, cuestionamientos, especulaciones y un final digno de la historia contada. Estamos ante una de las mejores novelas que aborda la violencia terrorista que vivió el Perú en los años ochentas e inicio de la década siguiente. Esta obra deja en evidencia lo poca logradas que fueron “Radio Ciudad Perdida” (Daniel Alarcón) y “Oreja de Perro” (Iván Thays). Todavía hay mucho que aprender de los maestros.
martes, setiembre 15, 2009
La iluminación de Katzuo Nakamatzu (2008)
Autor: Augusto Higa Oshiro (Perú)
Katzuo Nakamatzu es un profesor universitario acosado por voces internas. Estas, poco a poco, lo van llevando a la locura, al descenso social, sicológico y corporal. La muerte se muestra atractiva. El suicidio es una buena opción para acabar con tanta degradación, pero no la toma, pues este infierno no solo lo tortura, también es su placer. Su acercamiento a las putas, homosexuales y niños de la calle es para seguir embarrándose más y más, tocar fondo, llegar a lo más bajo de la condición humana, cuando la razón se ha perdido y la locura nos hace semejante a los animales. Este viaje hacia la autodestrucción rinde un fruto inesperado: la iluminación a través de la revelación de la verdadera belleza en el aspecto de un adolescente. Katzuo se postra ante él, rompe en llanto, comprende todo, encuentra lo que no sabía que buscaba: esa belleza pérdida con los años, aquella crispación vital que destroza la apatía que siempre tuvo.
Augusto Higa ha construido una novela breve pero poderosa en su lenguaje, intensa, contemplativa, muy sicológica. Los paisajes limeños son descritos con tal maestría que pareciera que tuvieran sentimientos: paisajes tan tristes, a veces patéticos, como si Lima fuera gris todo el año. Katzuo es un personaje extraño, desconcertante, pero muy, muy entrañable. Un personaje que por su forma de ser, pensar y vivir, se ha ganado un sitio en el podio de los grandes protagonistas de la novela peruana.
HENRY FLORES



